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Peso del bebé amamantado, la valoración más allá de lo biomédico

El peso del bebé amamantado suele ser un dolor de cabeza para los padres, sobre todo cuando un profesional de la salud te indica que el bebé no está “subiendo lo suficiente”. Se nos viene el mundo abajo y muchas veces olvidamos los factores más importantes.

Hoy tenemos la visión integral sobre el tema de Ángeles Arenas, enfermera matrona UC de control sano de madre y niño y asesora de lactancia. Visión que comparto absolutamente.

“El crecimiento y desarrollo infantil incluyen la valoración de múltiples aspectos, tales como la vía de nacimiento, el tiempo del corte del cordón, el comienzo de la lactancia materna, la dinámica y estructura familiar, la alimentación, el sueño, entre otros, que juntos y separados facilitan la comprensión de un diagnóstico de salud o enfermedad.”

La salud es algo integral

“Porque la salud no se remite a la ausencia de enfermedad, sino que apunta a una experiencia de bienestar integral y espiritual, es que considero importante contextualizar respecto del peso del bebé durante los dos primeros años de vida, periodo que se mantiene fusionado emocionalmente a su madre, y como se evitarían preocupaciones en las familias, si la mirada la enfocamos hacia el interior.

“La salud no se remite a la ausencia de enfermedad, sino que apunta a una experiencia de bienestar integral y espiritual”

Sí, el interior, pues la maternidad puede ser un viaje de autodescubrimiento y sanación, que si bien para algunas mujeres se inicia durante la gestación, a mi parecer, se materializa con la separación del bebé del cuerpo de su madre, su hábitat natural.

El pequeño que durante meses se alimentó de su madre, al pesonacer, debe poner en marcha diversos comportamientos y funciones para favorecer su adaptación y garantizar la sobrevivencia. Uno de esos comportamientos fundamentales es la lactancia materna, el cordón umbilical extrauterino, que nutre el cuerpo y el alma.

Lamentablemente, en la práctica asistencial del parto, se realizan sistemáticamente una serie de rutinas que interfieren con la necesidad de contacto íntimo del recién nacido y con la lactancia materna, amparados en rígidos protocolos y mediciones. Todas esas intervenciones injustificadas, que alargan la separación, afectan la relación inicial entre madre e hijo.

“Mantener el contacto piel a piel, precoz y estable, está asociado a aumento de tiempo de la lactancia materna”

Numerosos estudios han demostrado los beneficios del contacto piel a piel temprano, tanto para el bebé como la madre. No sólo mejora la oxigenación en el recién nacido y disminuye su gasto energético, sino que además en la madre contribuye al desarrollo de sentimientos de protección y de capacidad de cuidar a la cría.

Mantener el contacto piel a piel, precoz y estable, está asociado a aumento de tiempo de la lactancia materna. Según el pediatra español, José María Paricio lo recomendable es “…contacto piel a piel madre bebé inmediatamente después del nacimiento, evitando su separación durante al menos una hora y hasta que haya efectuado una primera toma de pecho, alentando y respetando el proceso de adaptación del recién nacido dejando que se enganche solo, sin dirigirle mucho: si tiene boca cerca del pecho, acabará encontrándolo sin más ayudas…” (Paricio, 2013)

Existe la tendencia entre algunos profesionales de la salud, específicamente médicos pediatras, a patologizar el peso del bebé y proyectan sus expectativas sobre los gramos que un lactante debe aumentar, olvidándose de que las curvas de peso no son lineales y que cada individuo posee ritmos de crecimientos particulares. Por lo tanto, considero esencial, utilizar el criterio a la hora de interpretar las curvas de peso y respetar a cada niño y niña en su individualidad. Con esto no planteo ser relajados o negligentes con la valoración del peso y talla, muy por el contrario, sugiero mantener una conducta expectante que, por una parte proteja al niño y, por otra, genere en la madre seguridad y confianza.

Entonces, es urgente que quienes acompañamos en control pesosano y asesorías de lactancia, centremos nuestros esfuerzos en fortalecer nuestra relación con las familias, generando un espacio sagrado, de escucha activa e intimidad, a fin de identificar las emociones ocultas y más profundas, permitiendo así, que fluyan los miedos y las culpas asociadas a la medicalización del peso.

Quizás les asombre que mencione la culpa, sin embargo, en el encuentro diario con madres percibo que es una compañera, que aunque destructiva, difícil de soltar.”

Pero, ¿Qué hay detrás del miedo a no poder alimentar a la cría?

“Enfatizar primero que todo, que el aumento o disminución del peso no son sinónimos de salud o enfermedad, son indicadores que en revisión con otros parámetros, permiten predecir el crecimiento. Técnicamente refleja cómo el alimento, en su forma más básica, es digerido e incorporado por el cuerpo del niño, nutriéndolo.

Para la madre, inconscientemente la mayoría de las veces, es recibida como la evidencia de SU capacidad de alimentar a su hijo o hija, provocando ansiedad y temor, y lo convierte en una de las principales causas de incorporación de leche de fórmula. Ese es el momento en que insto a las madres a hacer un silencio en sus mentes para escuchar al corazón. Las invito a creer en sí mismas y en su poder ancestral de producir el alimento perfecto. A hacer cada acto de la vida diaria un momento nutritivo, en el cual cada niño o niña se desarrolle en su máxima expresión, libres y conscientes del amor y aceptación incondicionales de sus padres.”

Ángeles Arenas Saavedra (saludholisticaeintegral@gmail.com)
Mamá de Iñaki y Caetano. Acompañando a las familias de manera holística e integral.

Comunicadora, Asesora de Lactancia, Co-fundadora de la Red Nacional de Asesoras de Lactancia Chile, Acompañante post-parto, Facilitadora GALM, Mamá.

5 comentarios en “Peso del bebé amamantado, la valoración más allá de lo biomédico

  1. patricia dijo:

    Mi hija va para los 10 meses y pesa 7,300 y no ha subido nada de los 8 meses y medio, entiendo lo que menciona acá que no todo es basado en las curvas pero cuando el pediatra te dice que falta poco para la desnutrición te sientes nefasta.

  2. Carolina dijo:

    Que importante informacion me ha servido muchisimo ya que acabo de pasar la experiencia sobre el tema. Mi bebe tiene 16 dias y en el control de la semana lo encontraron bajo peso y tuve que volver a la semana siguiente donde vieron que no habia subido nada y me pidieron complementar con leche de formula, senti que mi leche era mala y que no estaba dando lo suficiente. Y yo veo a mi bebe mas robusto y mejor. Mas encima al septimo dia se puso amarillo, es enorme la presion de una madre recien parida y cuesta cerrar los oidos y escucharse

  3. Luna dijo:

    😞 cumplido un año y pesando 8kg me dijeron que tenía desnutricion leve. Eso me parte el corazón. No le doy fórmula, nada procesado, yo hago su comida, y le doy pecho. En un país de niños obesos a mi bebé le dicen que tiene desnutricion

  4. Daniela Muñoz dijo:

    He sufrido este tema desde que nació mi hija. Tiene 15 meses y pesa 8 k 200 y mide 74 cm. Mi pediatra ha sido un gran apoyo. Hoy con esta edad sigue siendo la leche materna el principal alimento de mi hija y estoy felizn

  5. Laura Cárdenas Chaves dijo:

    A mi me sucedió lo mismo. Mi bebe se puso amarilla y el pediatra me recomendó complementar con formula. Eso en lo personal me afecto mucho. Sin embargo me esposo me apoyo y buscamos ayuda en clínicas de lactancia y con una profecional en el tema. Hoy mi bebe tiene 2 meses y solo la alimento con leche materna. Lo que complemente con formula fue muy poco. Yo estoy convencida de que es lo mejor la leche materna. Pero en efecto es difícil asimilar a los pocos días de nacido tu hijo que no está subiendo bien de peso . Se requiere mucho apoyo de la familia y en especial de tu pareja

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