ACERCA DE MÍ

fb9aa73d-882e-4817-9b43-23df9490b042Mi nombre es Paz Abascal Martel, vivo en Chile, tengo 37 años a la fecha (Mayo 2016), y soy comunicadora de profesión.

Estoy casada y tengo a mi hija Mariana de 2 años y medio.

A raíz de mi cesárea, que según el doc era necesaria pues Mariana venía en podálica y al iniciar trabajo de parto aún no se daba vuelta, se desencadenaron una serie de acontecimientos y sentires. Me había informado sobre lactancia y la importancia del parto, mas no demasiado sobre violencia obstétrica ni parto natural. Acepté la decisión de mi doctor, que se encargó de infundir miedos que no traía, y me entregué. Al llegar a la clínica me atendió la matrona y el ginecólogo de turno, y puedo decir que fue la experiencia más violenta e irrespetuosa que hemos vivido como familia. Calificativos, diminutivos, cero empatía y ninguna explicación a lo que sucedía. Apenas salió Mariana se la llevaron a una mesa a un costado, la acercaron para que le diera un beso y desapareció, mi esposo detrás. La operación se complicó, empecé a perder mucha sangre y tardaron dos horas en estabilizar y cerrar. Por más que preguntaba dónde estaba mi bebé o qué diablos estaba pasando, la conversación era privada entre el gine y su asistente. Empecé a vomitar, exhausta. Las enfermeras me acercaron un tarrito y se daban vuelta, mirándose entre ellas con cara de asco. Mi pelo vomitado y nadie tuvo la delicadeza de hacerlo a un lado. Podría extenderme, pero eso lo dejaré para una entrada individual en este blog.

Lo importante del caso es que a raíz de eso perdí mi poder, me llené de miedos, inseguridades, mi autoestima quedó sepultada. Lógicamente tuve problemas en la lactancia, mis pezones sangraban, las matronas me decían que era normal, que tenía que aguantar, pero que si acaso no quería una “ayudita”, a la cual me negué, pero no lo respetaron. Mariana al mes no había subido nada de peso, tomaba leche con sangre, y caímos en lactancia mixta, hasta que remontó en peso y pudimos quitarla paulatinamente. Esto desencadenó una profunda depresión, una desconexión brutal con mi cría, y la convicción de que ninguna mujer merecía volver a pasar por algo así. Al poco andar nació la Fan Page, me formé como asesora y comencé mi camino sosteniendo y acompañando mujeres en sus lactancias y puerperios, de la mano de una mirada respetuosa de la crianza.

Hoy, me doy por pagada.

 


 

Paz Abascal Martel

Comunicadora

Asesora de Lactancia

Co-fundadora Red Nacional de Asesoras de Lactancia Chile

Acompañante post parto

Mamá

contacto@espacioprolactancia.cl